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Simplemente verde ( por Patricia, la Colo)

  Simplemente verde.   Dicen por allí que “todo depende del color del cristal con que se mire” ... Sin dudas así es, aunque a mi entender no sólo depende del color, sino también de la forma y de los estados de ánimo.   Es una habitación, una foto o un espacio libre, una enorme esfera, contenedor o contenedora de alma, cuerpo y mente.   El cristal, es indudablemente verde y va tiñendo todo el espacio con ese mágico color; es la esperanza y la esmeralda de la soñadora que allí está, única habitante de esa espacialidad en sus bellas locuras, en sus utópicas aventuras, en sus quijotadas.   Verde lima claro perfumado.   Verde oscuro alocado.   Verde manzana jugoso.   Verde musgo húmedo.   Mágico, siempre mágico, verde ensoñación.   Así y mucho más, es bella dama, jovial, risueña ha de llevar su madurez a cuestas, largos y ensortijados cabellos de enredaderas, manos huesudas de largos dedos, hábiles para cavar la tierra sembrando, plantando y ...

Ste U Igri

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El pibe era hijo de un taxista. Desde chico escuchaba las historias fabulosas de lo que podía suceder dentro de un taxi en la noche de Buenos Aires. Con  dieciocho recién cumplidos sacó el registro y el primer fin de semana que sus viejos se fueron de viaje, aprovechó y se llevó el taxi sin permiso. La idea era ir a algún boliche en auto  y no a pata, como siempre. Quizá alguna minita le diera bola. Rumbeó por Libertador. Haberse llevado el auto era un asunto de cuidado, prefirió dejarlo en  un estacionamiento. Dejó la llave y le dieron un ticket. Cruzó la avenida y observó a los que esperaban para entrar: bichos raros, decididamente no eran de su onda; así que volvió a cruzar y pidió el auto por la patente. Le exigieron el ticket. Buscó en los bolsillos y la billetera. Y no lo encontró.  —Bueno, entré hace cinco minutos. Te tenés que acordar, es un taxi.  Le dijeron que debía pagar la estadía, como si se hubiera quedado toda la noche. — Son las reglas. Buscás e...
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  Al final de un camino recto Por Felix Meiller   Cuando salió del poblado, y encaró la ruta, se topó con una larga lengua plateada que se hundía por allá lejos y que el habría de recorrer, con el anhelo de llegar… ¿Llegar adonde? Se preguntó mientras se acomodaba en la butaca del auto, y miraba los brillos que el sol le sacaba a las piedras al costado del camino. Era el mediodía del verano más caluroso de la historia, el brillo era demoledor por lo que antes de subir al asfalto, reguló el aire acondicionado, se colocó los lentes para sol, probó el motor de su vehículo dándole un par de aceleradas. Se puso los guantes de conducir, tomó el volante se estiró un poco y satisfecho con la prueba colocó la palanca de cambios en posición, apretó el acelerador, el coche comenzó a tomar velocidad, lo hizo lentamente al principio como para disfrutar del poder que emanaba de su pie derecho. Ya en movimiento y todavía despacio, acomodó el asiento para adaptarse mejor al manejo, y s...

Pirata

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       Conocí a este trío en un momento de crisis. Entraron a la veterinaria  gritando.  Gritando los tres. El perrito manchado aullaba en medio de una convulsión; el hombretón que lo traía en brazos, tropezaba con sus ojotas y ya traía un dedo de un pie sangrando; repetía: “Se me muere, se me muere, por favor auxilio”.  Unos metros atrás, llegó la madre: una señora mayor que no podía seguirle el paso, agitada y en delantal.     — ¡Daniel, tranquilo, hijo, que te vas a caer!     —  ¡Es que me muero si se muere, vieja!    —  ¡Y yo me muero con vos, hijo! ¡Calmate que estás operado del corazón!      Lo más urgente era tranquilizarlos.  A los tres.      Parecía ser epilepsia. Esos dueños desesperados, que lloraban y discutían entre ellos; no estaban en condiciones de darme ningún dato. Inyecté la medicación para frenar las...
       Chaitén.  (Por Patricia,  la Colo) Quién se podría imaginar lo que acontecería unos días después, cuando ese mes de  abril  del año 2008, el gigante dormido en las entrañas de la tierra, empezó a dar señales de vida.   Muchos habitantes de la zona ni siquiera sabían que esa pequeña punta asomando entre montañas era un volcán dormido; siglos, milenios sin dar señales, completamente silencioso, 9000 años pasaron exactamente desde su última erupción, cuando ese 2 de mayo por fin explotó, descargando toda su furia incontenible, vomitando lava hirviente, cenizas y fuego.   Ese centro volcánico de pequeñas dimensiones ubicado en el oeste de Chiloé continental, a 10 km. de la ciudad de Chaitén, apenas visible, comenzó con su expulsión de cenizas.   Como un presentimiento del desastre comenzó la evacuación forzosa, los días previos de la ciudad y sus alrededores, parecía increíble lo que sospechaban, pero sucedió.   Dos día...